martes, 7 de agosto de 2018

#Theshowmustgoon

Cuando una relación termina es una puta mierda y más cuando es a ti a la que dejan.
Es una puta mierda cuando aún sigues sintiendo; cuando sientes que te quedaste a medias en cuanto a sentimientos, ilusiones y planes; cuando aún sigues sin entender el motivo porque las razones que te dieron, en su momento, no son congruentes; cuando te dejan "sin sentido y sin razón" (Te boté, Remix 👍)

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Hace años me hice este blog con el propósito de escribir anécdotas, historias y demás, pero, desde hace unos años hasta ahora lo he dedicado a desahogarme. Escribir, en ocasiones, dicen que ayuda para organizar ideas y plasmar sentimientos. Y, he podido comprobar, que funciona. Que funciona para organizar todo el torbellino de pensamientos que vienen a la cabeza. Así que, con ese objetivo vuelvo a escribir una entrada. Dedicada al amor o, mejor dicho, al desamor. Ese gran quebradero de cabeza.

Me dejaron. Como a todos los habitantes de este mundo en algún momento de sus vidas. Pero se siente tan mal, tan catastrófico, que ves que pasa el tiempo y cómo te sigue doliendo que piensas que no lo vas a superar ¿o qué? Te agobias porque hay momentos en los que te encuentras bien, pero otros de repente, otra vez, con la tristeza y sin el control de tu mente.




Aquí cuento mi historia. Una historia de amor sin buscar, inesperada, llena de dudas en cuanto al futuro, pasional con los momentos del aquí y ahora, viviendo el momento, queriendo y entregando más de lo que se recibía, llena de amor, cariño, respeto, confianza y... promesas. Promesas que se perdieron como todas las que se hacen los "enamorados" y cuando dejan de estarlo o se alejan, se dejan de cumplir y se olvidan. Ley de vida. 

Mi historia estaba condenada al fracaso, había distancia de por medio y dudas, muchas dudas. Dudas en cuanto a esa distancia no en cuanto a sentimientos. Por eso, cuando la distancia apareció la primera vez, se terminó todo, pero seguíamos hablando. No pasaron más que 5 días en los que estuvimos separados y, de repente, se planteó todo lo que yo le propuse una vez. Mantener una relación a distancia si sentíamos y queríamos, que solo iban a ser unos meses, 3 meses como máximo me daba, y volvía al extranjero a estar con él. 

Yo también tuve dudas y miedos, pero estaba dispuesta a actuar porque para mí valía y, por desgracia, sigue valiendo la pena. Por tanto, no iba a dejarme bloquear ni llevar por unas ideas irracionales que no sabía que se iban a dar sin actuar. Nadie en este mundo tiene una bolita mágica, sino, otro gallo nos cantaría. Pero él sí se dejó llevar y bloquear por ese miedo. Él prefirió creerse todo ese bucle de ideas. Entonces, no le bastaron más que unos semanas para dejarme definitivamente. 
Que no estaba tan enamorado como para dar ese paso, que no acababa de creerse la relación a distancia, que no había tiempo marcado...


... que no buscaba un proyecto de futuro con nadie porque él no estaba en esa etapa, que no me iba a dar lo que yo buscaba ni yo a él, que no le gustaba mi decisión de irme a trabajar al extranjero por él porque yo debería de aspirar a más al tener una carrera y no conformarme con servir mesas en Alemania (cuando estoy en España sirviendo mesas, gracias), pero, lo mejor de todo, es que estos motivos me los fue dando cada mes, después de dejarme. Porque la primera vez que me dejó simplemente me dijo "llevo tiempo dándole vueltas a lo nuestro y me siento agobiado porque no lo veo, no creo que esté haciendo bien, no me siento enamorado como para dar este paso". 
Pues cabrón habértelo pensado cuando se te propuso, haberte hecho un puto croquis si tantas dudas seguías teniendo antes de lanzarte a la piscina para, luego, soltarme la puta mano y dejar que fuese yo quien se rompiese toda. 

Yo no soy perfecta, de hecho, nadie lo es. Creo que no cometí ningún error como para tener que aprender de ello y no volver a repetirlo. Y, digo esto, porque así me hizo sentir él. Como si hubiese cometido un error, como si hubiese sido poco, como si nunca lo hubiese entendido. Y, sinceramente, cuando no entiendes algo, en ocasiones, cuesta ponerse en el lugar de la otra persona. Y, lo siento, pero yo a él jamás lo entendí. Me confundía. Un día con él era sí, al otro no y, al tercero, tal vez. 
Y yo, simplemente, me dejé llevar por mis sentimientos y la situación, me creí que podíamos y queríamos, por eso, planteé seguir con la relación lo que, los primeros tres meses, a distancia. Simplemente eso. Yo no le puse a nadie una pistola en la cabeza. Somos adultos y también hay que aceptar y asumir las consecuencias. 
Y, ahora, que lo voy escribiendo me doy cuenta de que la distancia era el menor de los problemas que más fácil no se lo podría haber puesto, que el MOTIVO era que no quería. Lo que, claro, que tenga que llegar yo a esta conclusión, pues manda cojones con la honestidad y honradez de la gente. 

A veces, me arrepiento de haberme y de haberle planteado algo. Porque analizo la situación y desde ese momento hasta ahora, todo se chafó. Hasta nuestra relación de amigos, ese pequeño vínculo. Si yo no le hubiese planteado nada igual él no lo hubiese aceptado, hubiésemos seguido hablando como antes y, quizás, nos hubiésemos ahorrado estos meses de rencores, broncas, malas maneras, idas y venidas, silencios, ignorancia, ironías, enfados, rabia, lloros, tristeza y orgullo. Si tuviese una máquina del tiempo, no sólo volvería a revivir lo que viví con él, porque fue maravilloso, sino, que volvería a esa Navidad en la que hablábamos de intentarlo para acabar por no hacerlo. Porque ya no hablamos.
Pero, está claro que todo pasa por una razón y, quizás, la razón oculta es que si no hubiese pasado siempre me hubiese quedado con el "y si hubiese..." o con la esperanza de "seguirá sintiendo por mí...". Porque gracias a todo esto me he dado cuenta de que nunca fui una opción para él, sino, un pasatiempo. No había nadie más y se lo pasaba bien conmigo, se conformó mientras estaba y, al no estar, pues a otra cosa mariposa. Y, durante estos meses, me he dado cuenta de que nunca ha sentido amor por mi. Amor del que si alguien se va lo echas de menos e intentas redimirte. 

A pesar de todo, yo no le guardo rencor. Mi idea de él y de lo que he vivido con él no se chafará por su actitud, sus decisiones e incongruencias. Aunque no comparta su conducta, la respeto. No puedo esperar a que la gente actúa como actuaría yo. 
De todos modos, él no es el único que hizo daño. Estos meses han sido muy duros. He intentado seguir ahí, hablar con él, hacerme notar, pero no me daba cuenta de que eso a mi me hacía daño, pensaba más en lo que podía pensar y sentir él que en mi misma. Entonces, cuando me quería contar cosas que son normales en una relación de amigos, yo me ponía mal y se lo transmitía, de malas maneras, da igual llorando o rabiando, malas, al fin y al cabo. No estaba preparada para ello y, eso, tampoco es justo porque, también, es hacer daño. 

Por tanto, el daño nos lo hicimos ambos. En un principio él y, por último, yo. Así también se consigue que la gente se aleje y, eso, fue lo que he conseguido con él. Que se cansase de mi actitud inestable. Yo soy la única que conoce mis motivos y, está claro, que no lo hice nunca con ninguna intención de hacerle daño, sufrir  o sentirse mal. Solo quería volver con él, que se diese cuenta de lo que era yo, que seguía ahí, a pesar de todo, pero las maneras no eran las correctas. Y, por ello, he pedido perdón. Lo que no siempre el perdón se acepta, y ya contra eso no puedo hacer más nada. Solo poner barrera y tiempo, por mí, ante todo, porque no puedo seguir así, debo superarlo y seguir adelante, que no duela, igual que ha hecho él porque ya está con otra persona. 




Duele ver como no me ha echado de menos y no ha vuelto. Veo historias en las películas, en los libros y de gente cercana, de que hay gente que vuelve a buscar, con las intenciones que sean, pero vuelven, y más cuando fueron relaciones que se acabaron por motivos ajenos a los sentimientos. Entonces, duele y mucho, ver que no se arrepiente y de que es consecuente con su decisión. De que él sabe que siempre le dejé la puerta abierta, que siempre he estado dispuesta y no lo ha hecho. Motivos más que suficiente para pensar que no hay interés ni amor tengo de sobra, pero voy al pasado, comparo y me duele. Muchísimo. Me rompe la autoestima y me infravaloro inconscientemente porque acabo pensando que no soy lo suficientemente buena para él. Y está claro que quien no se merece a alguien, es él a mi. Porque igual se enamorará, se ilusionará, creará mejores momentos, más bonitos y pasionales, le harán feliz y mil cosas así, pero como yo no va a encontrar a nadie. 
La teoría la tengo muy clara, pero la práctica no. Para nada. Porque vuelven los pensamientos, las imágenes de cómo será, quién será, lo que harán... cosas que hizo conmigo o que me habrían gustado a mi hacer con él, que lo enamorarán, él también lo hará y me parte el alma. 

Pero de amor nadie se muere y esto es una experiencia más. Porque la vida sigue señores/as y situaciones peores y más tristes que ésta hay en todo el mundo, y la gente sigue adelante, volviéndose a ilusionar y retomando las riendas de sus vidas. Que es lo más importante de todo, nosotros mismos. Por tanto, lo más importante de todo es que no duela, que deje de hacerlo, que deje de dolerme pensar en él, con quién y cómo pasa el tiempo, dejar todo eso. 
He hecho todo lo posible por querer estar con él y así se lo he hecho saber, cuando no te quieren en un sitio e incomodas lo mejor que puedes hacer es irte. Seguir caminando y conocer nuevos sitios. Olvidar, por desgracia, las cosas no se olvidan y más cuando marcan, pero hay que zanjar con el dolor al recordarlas. No hay peor dolor que perder a alguien que de verdad no va a volver más, y que no está porque así lo haya decidido, sino, porque la naturaleza aplicó su ley y, aún así, aprendemos a vivir, a seguir caminando y a recordar con nostalgia, alegría y cariño, pero si hasta este recuerdo deja en un momento de tu vida de doler ¿por qué el de una relación, a veces, parece que pesa más? ¿no aprendemos la lección? Pues porque la mente es muy paradójica y le encanta aferrarse a lo difícil y complicado, pero no, hay que decir basta y más cuando hemos hecho bien y tenemos la conciencia tranquila. Suerte de haber querido y tener un recuerdo bonito. De saber que somos capaces de muchas cosas por otro, por un nosotros. 

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Pero no más torturas porque, yo, por lo menos, no le he hecho mal a nadie y menos a ti, lo único que hice fue quererte y querer recuperarte. Te he pedido perdón porque así lo he sentido y más claro, por mi parte, no te lo he podido dejar tampoco. Así que, me alegro de haberte conocido, de que hayas sido tu precisamente mi primer amor y de que haya sido muy bonito mientras duró. 
Te quiero y siempre lo haré, A. P. D.

A disfrutar de la vida porque son 2 días, que el tiempo pasa y no vuelve. Hay que hacer lo que un@ quiera, sienta y desee, pero siempre sin la intención de hacer daño a otr@s, porque sin querer también se hace daño, pero que, al menos, no haya nunca intención. El karma existe o, por lo menos, yo creo en él. 

Y, como me he hecho muy fan de Luis Miguel después de la serie. Aquí pongo una canción de él, pero cantada por Diego Boneta, el actor, con imágenes de la serie, así que, SPOILER😂



Claro que sí, para ponerle más drama a la entrada. 

viernes, 29 de junio de 2018

#Sánate

Durante toda nuestra vida nos intentan convencer (y lo consiguen) de que si alguien está pa' ti, está pa' ti. A veces, sin ni siquiera tener que mover un dedo. En las películas y en los libros siempre son ellos los que tienen que luchar por nosotras. Los que se tienen que dar cuenta de lo que han perdido y querer recuperarnos. Todo lo que se va sin ser echado, vuelve sin ser llamado. Vamos, que si lo dejas con alguien tarde o temprano vuelve. 

Y eso es un GRAN ERROR. 

Si alguien quiere algo, debe y tiene que luchar por ello. Sin esfuerzo no hay recompensa. Las cosas no vienen por arte de magia por mucho que nos lo hayan querido enchufar en vena todos estos años. Y, tampoco, dependen exclusivamente de nosotros, por eso, hay que saber cuándo decir STOP.

ariana grande no GIF by Saturday Night Live

En una relación está claro que ser la persona dejada es una puñeta y más cuando aún sigues teniendo sentimientos, sueños, planes, etc., y partir de la idea de "seguro que acaba volviendo" es sufrir a lo tonto. Porque vives esperanzada, ilusionada, con expectativas que no van a darse. Vale, sí, no dejas de vivir y de disfrutar pero, una parte de ti, vive esperando. Ves el tiempo pasar.

Entonces decides actuar tú. Y sientes que estás haciendo algo malo, que te estás arrastrando ¿por qué tú? Si eres la dejada, la chica. Todo va en contra de tus ideas preconcebidas (no se lo vayas a contar a nadie) pero, este NO es el problema pequeña. Las verdaderas preguntas que te debes hacer son: ¿qué más te queda por demostrar? ¿crees, de verdad, que así va a cambiar de idea? ¿que te querrá más? ¿que volverá contigo? Y si así fuese... ¿en qué cambiará todo? Porque el proceso de decisión lo has presionado tú ¿crees que él va a cambiar?  Recuerda que nada va a ser como era antes. 

Las personas necesitan ellas solas cambiar. No por más insistir y estar, alguien te va a poner en un pedestal. Y si lo hiciese, ten miedo, porque eso no es sano. Eso es ser dependiente y conformista. 

La frase "si está pa' ti, está pa' ti" es verdad. Totalmente cierta. Y sirve para cualquier cosa: personas, relaciones, trabajos, situaciones, etc. Con el plus de luchar, del esfuerzo pero, cuando este esfuerzo ya es sobrehumano y no se obtienen resultados, lo mejor es desistir y enfocar tus fuerzas y energía en otras cosas. Cosas que igual estás perdiendo de vista solo por empeñarte en esas otras. 
Si ya lo diste todo, si el mensaje ha sido recibido y no hay respuestas, pasa la página. A veces, las ganas y el querer no son suficientes y, más, cuando las decisiones no dependen exclusivamente de ti. 

Salud mental. Salud física. Tú. 

Todo en esta vida es experiencia y si las cosas no se hacen jamás sabríamos qué se siente. Siéntete orgullosa de amar, de luchar, de intentarlo, de valorar. Da igual lo que digan, da igual lo que leas o veas en la tv, si querías intentarlo, bien por ti. Pero no pierdas tu vida en ello porque tu sola en algo de dos no es rentable. Aprende de la experiencia y sánate, que ya es hora de pensar en ti, en valorar y amarte tú. 

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Duele y mucho. Ver como se desvanecen las metas, los sentimientos, los vínculos, las personas. Pero de esto trata la vida, a fin de cuentas, de dar la bienvenida a un@s al mismo tiempo que perdemos a otr@s. 

viernes, 4 de agosto de 2017

Sólo compañía, nada más.

Esta historia va de Chica conoce a Chico en una app (tinder). En realidad, Chica, se crea el perfil para conocer a gente (sí, por tinder) para salir y hacer cosas. Chica, no está en su país de origen. Chica trabaja en el extranjero y casi no tiene vida social porque la poca gente que "conoce" ya tiene su grupo de amigos hecho. Chica sólo va a estar un año fuera de su país, por tanto, su objetivo en tinder es, simplemente, encontrar a un chico amistoso y, bueno, tampoco vamos a mentir, a Chica si le surge algún chico empotrador, lo acepta.
Pues Chica encuentra a Chico, chatean, se dan los números, hablan, compaginan y quedan. Cuando Chica vio a Chico, por primera vez, sintió algo que no había sentido antes, como un calambre en el estómago y una sensación de conexión mutua. Esa tarde hablaron y coincidieron en muchas cosas, sobre todo, en lo que cada uno buscaba. Simple compañía.
Vuelven a verse. Chica y Chico se dan su primer besito. Igual es demasiado pronto, pero Chica no había estado en una situación similar así que actúo. Era la primera vez en la que Chica sentía cosquillitas por alguien y que podía ser recíproco. Así que el polvo de hadas empezó a hacer efecto.



En la siguiente cita, Chico para los pies a Chica y le dice "mejor ir poco a poco, tenemos todo el tiempo del mundo". Chica no entiende porque esa reacción ahora y no la primera vez pero, mentalmente, mejor no complicarse y seguir conociéndose. No nos olvidemos de que Chica quiere un amigo, no "complicaciones".

Pues los planes siguen surgiendo y empiezan a estar muy a gusto mutuamente. En alguna ocasión, Chica se ha quedado a dormir en casa de Chico porque éste vive a media hora de distancia en una ciudad más animada.
Lo dicho, siguen congeniando. Hasta que un día congenian más de la normal. En la cama. Pero Chico, después, se hace la picha un lío y piensa que es mejor poner algo de distancia entre ambos, durante un tiempo, porque igual está surgiendo confusión, ya que la soledad puede ser muy mala consejera para tomar decisiones y, no quiere hacer cosas por el simple hecho de no estar solo, porque no olvidemos que él también busca compañía amistosa, no algo más. Y menos con Chica que, encima, está en este mismo país por un tiempo limitado.
Pero cuando pasa ese "mini-tiempo" vuelven a verse y vuelven a congeniar.

Llega finales de mayo y Chica se va unos días de vacaciones y Chico la echa de menos, incluso, se lo dice. Ante esta confesión Chica se queda anonadada porque Chico nunca le había dicho algo así. Entonces, el polvo de hadas vuelve sin querer junto a pensamientos fantásticos.



Se acaban las vacaciones y Chica y Chico se vuelven a ver ¿Y qué pasa? Pues que a Chica nunca la habían mirado como Chico la miraba ese día. Chica estaba muy relajada con él. Y a partir de ese día, Chica y Chico decidieron dejarse llevar, no como amigos, sino, como algo más. 

Decidieron complicarse. 

Un mismo país. Ciudades cercanas. Un mismo medio. Y tan diferentes.

Cuando estás enamorada/o quieres estar con esa persona #toelrato; imaginas un bonito futuro cercano y lejano, junto a él (o ella); sueñas que demuestre cuánto te quiere, sin necesidad de decirlo #toelrato, que aún sin terminar la discusión esté buscando la manera de hacer las paces y, sobre todo, que siempre se moleste en buscar un hueco para ir a verte, aunque sean 5 minutos, simplemente, porque quiere.
Pero cuando no se quiere no lo planteas y, cuando no hay interés, no buscas. Así de simple.
Cuando no estás enamorada/o, cuando no hay amor en algo, no hay ilusión. Y sin ilusión, pues no hay esperanza; y sin esperanza nada vale la pena.

Chica y Chico son muy diferentes e igual ahí está la magia. Pero la gran diferencia está en sentimientos, no en hábitos y personalidades. Chica, tiene esperanzas. Chica ha renovado por unos meses más en el trabajo, no por él, que conste, pero es un aliciente positivo para lo que tienen, aunque Chico no lo vea tan claro.
Ambos tienen pensado retornar a su país pero, Chica lo hará antes ¿no es triste resignarse a que la distancia rompa algo? ¿No le damos a la distancia más importancia de lo normal? ¿De verdad es la distancia o las personas quienes rompen los vínculos? ¿Sin luchar? ¿Sin intentarlo? Pues sí, así sin más. Y no es que Chica sea una dramática. Sabe diferenciar lo que es pasarlo bien con alguien, disfrutar y vivir el momento porque todo tiene un final, pero igual siente que con Chico, el final no tiene porque ser ahora o por lo menos no de ésta manera. Chica cree que vale la pena poder intentarlo, que la distancia no sea el motivo pero, Chico no cree que valga la pena. Chico no le va a pedir a Chica que lo intente. Porque Chico no está enamorado. 



Chico es de los que dicen que te echan de menos, pero no van a verte. Chico se ha acostumbrado a que Chica es la que vaya a verlo.
Chico tuvo una última mala experiencia amorosa y ahora Chica, es quien paga las consecuencias. Y no consecuencias de "pagar con la misma moneda", sino, de haber encontrado a un Chico más cauteloso y frío. Chico le ha llegado a hablar a Chica de su ex. Las comparaciones son odiosas, sobre todo, las que se hacen mentalmente y, Chica, compara actos y detalles.
Chico dice tener siempre ganas de que llegue el fin de semana para ver a Chica. Pero luego llega el fin de semana y no lo aprovechan como Chica se imagina. Y cuando este acaba, Chico le dice "la próxima vez me organizo mejor" y, la próxima vez es igual a la anterior.
Chico se lo pasa muy bien con ella, está muy a gusto con ella, le tiene mucho cariño, pero "no es amor" le ha llegado a confesar a Chica.

Una misma situación, pero distintas versiones:
Chico y Chica en su mismo país no se hubiesen gustado ni mucho menos dado la oportunidad de conocerse, ambos son muy diferentes en estilo, entorno social y un largo etcétera.
Pero el hecho de estar en un país diferente y conocer a gente de tu mismo idioma facilita muchas cosas porque al final, el estilo, los gustos y demás se pasan por alto, se busca apoyo.
Chico cree que el país extranjero ha sido como un salvavidas, para ambos, porque estaban solos y buscaban compañía. Igual una compañía que no se esperaban. Él está a gusto así y cuando Chica se vaya volverá a su rutina de antes. Chico se conforma, porque esta es su visión y versión de la "relación".
Por el contrario, Chica cree que el conocerse en un país diferente ha sido más bien una lección. Una lección en la que no todo es la apariencia física. Si alguien atrae físicamente se sacan ganas para conocerlo, pero si no, no se sacan, e igual así se pierden a personas maravillosas y bonitas casualidades. Hay que transcender al físico. Y Chica cree que lo ha hecho con Chico gracias a vivir en el extranjero. Y se ha dado cuenta de que ha encontrado magia. Pero igual la magia solo la siente ella porque lo ve de ésta manera.



¿Vale la pena luchar por dos? ¿Luchar el doble y por algo que el otro no cree? ¿Tirar de una carreta sin que el compañero lo vea factible? Como dice Estopa "tengo una extraña sensación de tristeza hoy que me inunda toda la cabeza. Que viene y se va, que me coge y me deja".
Chica sabe que tiene que ser realista y consecuente, entonces ¿se sigue dejando llevar del todo y hasta el final por el polvo de hadas? o ¿acaba ya con todo? Porque en ella no tiene cabida la resignación, si sigue adelante es con todo, si no, adiós. 




jueves, 1 de octubre de 2015

#Superalo

Porque escribir lo que algunas veces no se puede decir, por cualquier motivo, ayuda. O eso dicen. Yo lo voy a hacer, por intentarlo…

A ti, que nunca tuve la oportunidad de serte sincera. Y digo nunca porque en su momento no lo hice y, ahora o en un futuro, creo que tampoco lo haré. Porque de mi boca nunca salieron palabras relacionadas con sentimientos. Ni de la tuya tampoco. Nunca.

Quizás era un juego. Lo que fuese que hiciésemos. Un juego en el que yo me hacía la dura, la que tenía las cosas claras y a la que necesitaba que halagasen. Y tú, el concursante auténtico, el que iba a lo que iba, a jugar. Con estrategia, claro. La estrategia de tener el tiempo ocupado y, porque al fin y al cabo, a ti también te gustaba que te halagasen. Bueno te gustaba no, te gusta. Nos utilizamos. Lo que aquí quien no se leyó el manual de instrucciones fui yo.

Siendo sinceros y sin metáforas. Me pillaste en un momento de bajón. Quizás en un bajo estado anímico. En el que necesitaba algún refuerzo externo de admiración. Vamos, un puto piropo. Y no aquel que viene de amigos de siempre o de familiares, sino, de alguien ajeno a la rutina de siempre. Y ahí, justamente, estabas tú. No creo en el destino, simplemente estabas ahí y mi foco de atención, que en ese momento buscaba eso más que otra cosa, se centró en tu terrible maravillosa labia. 

Y así acabamos. A mí que me encantaba oírte, ¿y a ti? Que te oyeran. 



Aún conociéndote desde hace años y sabiendo de primera mano todas tus técnicas de caza y pesca. Caí. Aún me sigo preguntando por qué y me sigo diciendo que qué idiota fui
¿Qué fue lo que me hizo pensar que yo sería la indicada? ¿Qué me hizo crearme esa esperanza? Esa esperanza que tenemos todas las que caemos en tus redes y trampas. La esperanza de cambiarte, de ser con la que te quedas. Con la que te quedas de verdad ¡Qué ingenua! Y aún sabiendo lo que le pasaba a todas esas pobres presas, caí. Aún sabiendo lo que se me podía avecinar, caí. Y, aún utilizando las mismas frases, coletillas, etc., que utilizabas con todas ¡qué me las sabía de memoria! Me hundí. Y joder si me hundí.

Yo te quería. Y digo quería porque voy a intentar evitar hablar en presente en cuanto a sentimientos hacía ti me refiera. Por tanto, sí, te quería. Quizás eras muy típico y predecible con todas, pero quería algo típico y predecible para mí. Por eso, repito, te quería. 
Te quería a ti.

Aún me duele cuando lo recuerdo y eso que han pasado años. Sé que en algún momento te recordaré, o te veré, y ya no me dolerá. Llegará el momento en el que te recuerde como aquel buen amigo de Instituto, aquel buen compañero con el que, aún solo haciendo bromas y diciendo tonterías me lo pasaba bien. Porque hasta mucho antes del tropiezo, siempre me hacías reír. Olvidar lo malo y centrarnos en gilipolleces para abstenernos de la realidad.

Algunos dicen que siempre he tenido sentimientos hacía ti, lo que los he negado toda la vida. Puede ser. Lo que como antes no te fijabas en mí me obligaba en pensar que éramos buenos amigos, pero no sé, otros chicos que han pasado por mi vida tampoco se han fijado en mí y no me he enamorado de ellos. Y sí, he dicho enamorarEso que me costó tiempo aceptar. Busco en un chico que, sobre todo, me haga reír. Y tú siempre lo conseguías. Al igual que, cuando te tenías que poner serio, lo hacías. En esa etapa podría no verte con esos ojos, éramos adolescentes intranscendentes e incongruentes. Tampoco tú me veías como luego decías verme. Así que, era algo recíproco. Como lo que con los años ocurrió. 

Quizás ahora yo pensando, tú tampoco tengas toda la responsabilidad. Jugabas tú papel, el de siempre, al fin y al cabo. "Transparencia total". La turbia, quizás era yo ¿no?
Pero, aún así, quería más. Te escuchaba al hablar, me preocupaba por ti, de verdad, con total sinceridad. En cambio, tú no. Tú solo lo hacías por querer algo a cambio.  

Este es mi punto de vista. Me jodí yo misma interpretando tus actos y lo que salía de tu boca. Es paradójico como al principio, cuando empecé a escribir, parecía que te echase la "culpa" a ti. Pero, sinceramente, me parece injusto hacerlo. Al fin y al cabo, dos no follan si uno no quiere y más o menos esto va por esa misma línea. 
Quizás la excusa es que no te merezco, ni tú a mi tampoco. 

Espero que aquella persona que esté a tu lado sea segura y tenga las cosas claras, lo contrario a mí. Igual que aquella persona que quiera estar conmigo, que me merezca, sea sincera y deje las cosas, los límites, claros.

¿Sabes lo que más me duele de todo? Haberte perdido como amigo. Y esto, si es algo que salió de ti. Tú, que cuando te enamoras te olvidas del mundo. Tú, que solo vives para esa persona. Tú, que a fin de todo, eres dependiente. Si no estás con alguien o no tienes a alguien "a tu lado" te cuesta seguir adelante, aunque te cueste admitirlo. Tú, que a costa de poder tener a alguien a tu lado, eres ajeno al daño que puedes hacer a terceras personas. Y digo terceras porque en este campo no juegas limpio, tú eres lo contrario al refrán de “más vale pájaro en mano que ciento volando” Prefieres tener a cientos, que a uno. 
Y quizás la excusa es que no me merezcas. Yo quiero a alguien para la cual sea su primera opción, no un repuesto. Que sea su plan A, no su B, e incluso su Z. 

Aunque, para "disculparte" un poco. Esto lo haces, porque en el fondo, como todo el mundo, lo único que quieres es encontrar a la persona adecuada. Así que mientras te llegaba esa persona, yo, como otras tantas, fuimos entretenimiento. Un juego. 



Y ya, para ir acabando. Al final, creo que no somos tan distintos. O sí. No lo sé. 
Ambos nos utilizábamos, con distintos objetivos, pero nos utilizábamos. Porque no teníamos a alguien más. Porque estábamos solos. Y aún sabiendo el daño que me hacías, o el daño que me hacia estar contigo, estaba. Lo daba todo por estar a tu lado. Porque cuando no estabas y no hablabas mi mundo se desvanecía. O eso parecía. Como ahora.

Aunque hayan pasado años esa sensación sigue estando. Esa frase de “y qué hubiese pasado si…” o “y si hubiese hecho…”. Sé que ya es hora de pasar página, porque obviamente, tú ya la has pasado. Bueno, pasado no. Tú lo que has hecho es cambiar de libro. Para ti soy como aquel libro leído que se acaba colocando en la estantería, del que ya se sabe la historia. Al cual solo se acude en caso de querer recordar algo de algún personaje, o recordar más bien el final. O el comienzo. Porque los nudos no interesan. Solo nos gusta recordar los inicios o los desenlaces.

Pues eso, lo que te iba diciendo, tenía ganas de hacer esto. Lo necesitaba. Aunque no te tenga enfrente para ver tu cara, tu postura, tu reacción y tu opinión, me lo he imaginado. Tantas veces dándole vueltas al mismo tema, a la misma historia. Tanto tiempo sintiendo ese nudo en el estómago. Esa sensación de ahogo y de que me faltaba algo. Me faltaba dejar las cosas claras. Darle vueltas yo misma, en la cabeza, y buscar soluciones no parecía lo adecuado. A veces, me imaginaba tus respuestas y no sé si más daño me hacía o más loca me estaba volviendo. Por eso, al final, me decidí por escribir lo que te diría si te tenía de frente para de una vez desahogarme. Me ha ayudado, lo que dicen es verdad. A veces escribir lo que no puedes decir, ayuda. 

Mientras escribía pensaba en ti, y no tanto en mí. Y por fin he dado en el clavo o, con parte del clavo. Es hora de pasar la página que tantas marcas de mis dedos tiene de todas las veces que lo he pensado e intentado hacer, para finalmente apartarlo y no hacerlo.

Quizás "mi cuenta pendiente" para olvidarme de esto es llegar a verte alguna vez, encontrarme contigo en algún lugar. Y ver qué pasaría, cómo reaccionaría. Y pido, que el día que te vea estés con ella, me la presentes, para ver qué dices, de qué hablaríamos. Porque mi rencor hacia ti se ha esfumado. Aunque en el fondo rencor nunca te he guardado. Y digo nunca porque siempre te he querido. El rencor en esta historia me lo he tenido a mí misma, por negar lo innegable. Porque al final, tú no me has hecho daño. Me lo he hecho a mí misma por interpretar, por tener esperanzas, por soñar. Por esperar algo de la gente. Y  la gente, a fin de cuentas, siempre decepciona. 
Y mi decepción es creer que me merecías, que yo te merecía y que sería esa que te cambiaría. Y no lo fui. Al revés, tú me has cambiado a mí. En un tiempo a peor, pero ahora, creo que a mejor. Dicen que de los errores se aprende y se gana experiencia. Y querer llegar a más fue mi error. Aprendamos de la experiencia ¿no? Porque, en definitiva, todo esto ya es pasado.

Y si nos volvemos a ver limitémonos a saludar, hablar y reír, mientras tomamos un café. 


O un nestea. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

1

“No busques medias naranjas. Busca naranjas enteras. Alguien que no te necesite. Que tan sólo te desee, te admire y te respete. Alguien para quien no seas el final-de-la-juerga sino el comienzo-de-la-aventura”.


domingo, 14 de abril de 2013

TUT

"El dolor de huevos sólo dura unas horas pero el corazón roto puede durar años."
La cruda realidad (película)