Nos los suelen dar con las mejores intenciones del mundo, y eso se agradece. Y más cuando provienen de una persona especial... nos sentimos queridos.
Pero, ¡qué fácil resulta darlos y qué díficil es intentar llevarlos a cabo!
Pero nunca viene mal intentarlo. Nunca es el fin del mundoo... o por ahora no.
Por eso aquí mi consejo:
"Aunque cueste sonreír en medio de una tormenta, no necesariamente tenemos que estar felices, pero una sonrisa nunca viene mal. Te sentirás un poco mejor y quienes te rodean también se sentirán bien, serás un ejemplo."
Y cómo ví en un blog muy entretenido del cual soy seguidora (Mi chocho sin tí):
"Mi consejo,
si alguien lo quiere escuchar:
Comerse muy poco el coco.
Ser siempre muy estupenda.
Que todo te dé la risa,
y amistad antes que chuscar!"