Ser correspondido o no ser correspondido.
Sí eres correspondido, todo va genial. Sentimientos recíprocos. Todo lo demás o gran parte dependería de lo bien o mal que vaya la relación.
Y en el caso de no serlo, la solución siempre es olvidar, pero todos sabemos que no es tan fácil.
Aunque dejando claro, que las situaciones pueden variar.
Pero en ambos casos, nuestros sentimientos nos pueden; nuestros pensamientos nos ganan. Todo lo fisiológico y psicológico se junta y nos atormenta. Todo se vuelve inevitable.
Por lo que la persona, o el hecho incluso muchas veces de estar bien con ese "alguien" se nos convierte en una necesidad. Y sentimos que si no estamos con esa persona no somos nosotros. Empezamos a no ser nosotros. Nos olvidamos de nuestra propia felicidad, dejamos de ser egoístas y pasamos de pensar incluso en un "nosotros" y nos aferramos a un "tú", "él/ella"...
Escuché en una canción la frase de "El amor es la arrogancia de aferrarse a lo imposible".
Por eso, te vaya bien o mal con tu pareja o no seas correspondido por ese "alguien". Igualmente, te es una necesidad.
Si no habláis, sientes que te falta algo.
Si no te saluda, te ha arruinado el día.
Si no está contento, te contagia su ánimo.
Si no te dice algo bonito, sientes que ya no le gustas.
Si no consigues tenerlo como amigo, sientes que todo se va.
Y si te deja, sientes que tú vida se va con él/ella.
Aunque también puede pasar al contrario, y sí es así todo iría genial. Su felicidad, bienestar = tú felicidad, tú bienestar.
El amor es una necesidad viciosa más peligrosa que la droga.
"Siento que me quitaron un pedazo de mi alma
si te vas no queda nada, queda un corazón sin vida
que a raíz de tu partida se quedo solo gritando pero a media voz.
Siento que la vida se me va porque no estoy contigo.
Siento que mi Luna ya no está si no está tu cariño.
Ni toda la vida, ni toda el agua del mar
podrá
apagar todo el amor que me enseñaste tú a sentir,
sin ti yo me voy a morir.
Solo si vuelves quiero despertar.
Solo si vuelves quiero despertar.
Porque lejos no sirve mi mano para caminar.
[...]"
Y es increible, como un día podemos estar haciendo nuestra vida como si nada, sin depender de nadie. Independencia total, pero cuando menos te lo esperas ¿cómo alguien puede hacer crecer en ti un sentimiento que si te faltase parece que todo se acabara?
Y que esa persona se convierta en una parte esencial de tí, en una necesidad de la que dependes, no entiende de amor o desamor.
Igualmente lo acabas sintiendo.
Pero en el caso del puto desamor. Hemos de saber que no es el fin del mundo. Y todos hemos de aprender que es así.
Duele ¡joder sí duele! Y mientras tanto lo mejor es que cada uno reaccione como más cómodo se sienta. No todos lo llevamos igual.
Pero sí hemos de tener claro que hay peores cosas por las que preocuparse, peores situaciones por las que sentir que si alguien no está, no somos nosotros, y a las personas de éstas situaciones muchas veces no se las puede reemplazar.
Por eso, es un alivio pensar que hay más peces en el mar. Todo tiene su tiempo, y ese tiempo a veces nos da la razón.
El amor es así le guste a quién le guste.
Y hemos de aceptar que por mucho que lo esquives algún día te pillará.
Dejarás de jugar al escondite.
Te acabará encontrando, y cuando lo consiga, no solo significa que te habrá ganado la jugada, sino, que quizás a la que le toque desesperar será a ti porque será otro el que se esconda.
Al fin y al cabo, hará que algo crezca en ti. Esto es así. Y a mí me ha ganado, he de aceptarlo.

